sábado, 9 de octubre de 2010

urbanidad corporativa

la pobre señora del café casi se va de espaldas al abrir la puerta del baño para ser recibida por el vaho de un vómito fermentado durante toda la noche anterior. Como pudo limpió el lavamanos y pudo continuar con sus labores hasta que los empleados llegaron a ocupar sus cubiles de trabajo. A media mañana en la cafeteria surgió el comentario desprevenido sobre el regalo que habian dejado en el baño de mujeres y de ahi arrancó una micro tertulia sobre la naturaleza humana, la desconsideracion de algunos, la pesadilla de la aseadora, y finalmente, sobre el color del vomito que nos dejaron, que si conocrdamos era de un tono rosa muy extraño.

Entonces parece que en el baño se vomitó helow kitty

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